Halitosis o mal aliento...
Es el tema eterno de preocupación y consultas más frecuentes para los profesionales de la medicina y la odontología, donde las respuestas son múltiples, teniendo en cuenta, que todo paciente sano tiene al levantarse un olor característico, no muy agradable pero que con solo un cepillado adecuado debe desaparecer; pero si el mal olor persiste a pesar de los enjuagues dentales, cepillados y uso permanente de gomas de mascar o dulces de sabores fuertes, ya tenemos un tema de real consulta y debemos acudir con el odontólogo quien debe determinar y emitir un diagnóstico del origen real, del mal aliento.
El odontólogo buscará problemas de la encía (enfermedad periodontal), en tejidos dentarios como caries o restauraciones defectuosas y finalmente la presencia de aparatología protésica en mal estado, desadaptadas, o de tecnología antigua, inadecuada, hablamos de los famosos puentes, parciales o cajas, como son conocidas comúnmente.
Una vez descartados los anteriores, se remite al médico tratante, para continuar con la búsqueda del diagnóstico definitivo.
Pero lo común es que el diagnóstico se realice, en el consultorio del Odontólogo y el tratamiento inicia de lo elemental como una ambientación de la higiene oral y la erradicación de las enfermedades que afecten la encía y el hueso, cambio de restauraciones desadaptadas, muy antiguas y de materiales en desuso, y el cambio de prótesis inadecuadas por sistemas apropiados, contando con la tecnología de punta, ya, que el ideal en la odontología actual es llevar el estado de la boca a lo más parecido del adulto joven sano.
Para lograr esto se acude a los tratamientos sobre implantes dentales individualizando los dientes y así devolver la posibilidad estética y de higiene oral creándole a los pacientes un bienestar permanente sin necesidad de acudir a disfrazar los olores y esconder la sonrisa.
Autores: Dr. Enrique Espinosa
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